¿Un trabajo, una carrera o una vocación?

Deja las excusas y ponte en acción.
31 julio, 2017
Pensamiento, verbo, transformACCIÓN.
31 julio, 2017

¿Un trabajo, una carrera o una vocación?

Comencemos hoy con un test. Indica con cuál de los siguientes perfiles te identificas:

  1. La señora A trabaja principalmente para ganar dinero suficiente como para no tener que trabajar más nunca. Si gozara de estabilidad económica no volvería a su trabajo y se dedicaría a otra cosa. El trabajo de la señora A es básicamente una necesidad vital, equiparable a comer o dormir. Por lo general desea que el tiempo pase más rápido dentro de su trabajo, está ansiosa porque lleguen los fines de semana y las vacaciones. Si la señora A volviese a vivir su vida, probablemente no se dedicaría a esa misma profesión. No recomendaría ni a sus hijos, ni a sus amigos seguir esa misma profesión. La señora A tiene muchas ganas de jubilarse.
  2. El señor B le gusta su trabajo en líneas generales, pero no espera ocupar el mismo puesto dentro de cinco años. Se propone ascender al puesto de mayor nivel. Tiene un plan de carrera para alcanzar los objetivos  que lo lleven hasta ahí. A veces el trabajo le parece una pérdida de tiempo pero sabe que es necesario cumplir con ciertos requisitos para llegar al puesto que aspira. El señor B está ansioso de recibir un ascenso, para él es el reconocimiento del trabajo bien hecho y una señal de éxito ante sus compañeros.
  3. La señora C considera que su trabajo es uno de los ámbitos más importantes de su vida. Está muy contenta de trabajar en el área que ha escogido. Como su trabajo es una de sus mayores fortalezas cada vez que se presenta es lo primero que dice de si misma. Tiende a llevar trabajo a la casa  y también durante las vacaciones. La mayoría de sus amigos son compañeros de trabajo y pertenece a varias instituciones u organizaciones  de esta misma área. Animaría a sus hijos a seguir su carrera. Para la señora C sería una perdida grandísima dejar de trabajar y no le entusiasma para nada tener que jubilarse.

¿Cómo enmarcas tu trabajo en el conjunto de tu vida? Esta es la pregunta más importante que te debes hacer  a ti mismo y a las personas que conforman tu equipo de trabajo…

Históricamente tener la posibilidad de escoger una profesión y dedicarse a ella es algo relativamente nuevo. Durante muchísimo tiempo los hijos se dedicaban a ser pequeños aprendices de sus padres desde muy temprana edad,  en ese tiempo se preparaban para ejercerlo cuando adulto. Los varones tenían un arco y una flecha, y para la adolescencia eran expertos cazadores, las niñas acompañaban a las mujeres de la tribu a coser, cocinar y cuidar  de los otros niños más pequeños. Poco a poco los jóvenes comenzaron a marcharse en busca de nuevos horizontes, rumbo a las ciudades, atraídos por riquezas y otras tentaciones que ofrecían. A final de cuentas lo que era una imposición cultural, cambió y se abrió paso a la opción para escoger una vida, un destino.

Las estadísticas demuestran que el 60% de los jóvenes no siguen las carreras de sus padres y como no ser así, si las opciones dentro del mercado laboral son miles… ¿Recuerdas que criterios tomaste en cuenta a la hora de escoger tu carrera? ¿Te sientes satisfecho en el lugar donde estás? Si comenzaras todo de nuevo ¿Sería este el mismo camino que recorrerías?…

Una pequeña lista de pasos a seguir a la hora de tomar la decisión  de escoger, cambiar o modificar la óptica tu profesión son:

  • Identificar tus fortalezas características (para que eres bueno, simplemente pregúntate: ¿qué es lo mejor que sé hacer?)
  • Escoger un trabajo que te pueda hacer poner en práctica la mayoría de estas fortalezas características.

Ahora bien, la siguiente pregunta es ¿cómo se yo cuales son mis fortalezas? Lo primero que vamos a explicar es que es una fortaleza y como la diferenciamos de una capacidad. Las fortalezas son rasgos morales, el valor, la originalidad, la justicia, la perseverancia o la buena educación, y pueden forjarse inclusive cuando se tienen unos cimientos frágiles. Las capacidades son más innatas. Por ejemplo,  Michael Jordan tiene, entre sus capacidades, la altura, rapidez, fuerza necesaria para ser un extraordinario jugador de basquetbol, solo que estas capacidades las tienen muchas otras personas también… Michael Jordan tuvo la voluntad  para desarrollar fortalezas tales como, la perseverancia, disciplina, visualización, que hacen de él, el verdadero gran jugador que admiramos. Para explicarlo mejor, hay diferencia entre la emoción que experimentamos en ver a Michael Jordan anotando un mate sin esfuerzo ante un equipo inferior y la que podemos sentir cuando anota 38 puntos a pesar de tener fiebre y estar muy enfermo. El hecho de presenciar virtuosismo sin esfuerzo provoca emoción, pero hasta ahí. La inspiración, la elevación sucede cuando el ejercicio de la voluntad culmina en una acción virtuosa, ahí sabemos cuáles son las verdaderas fortalezas, cuando las acciones nos inspiran. Entonces ¿cuales son tus fortalezas?

Cuando en tu trabajo puedes utilizar las fortalezas características con mayor frecuencia, se convierte en una experiencia mucho más satisfactoria e inspiradora. El trabajo suele fomentar la concentración y en muchos casos permite que coincidan las dificultades con los talentos y mejor aún con las fortalezas del individuo. Como consecuencia obtenemos el verdadero compromiso.

Si tú ya tienes un trabajo definido, concéntrate  en desarrollar actividades que involucren tus fortalezas y las puedas poner en práctica el mayor número de veces. Si eres empleador, concéntrate en canalizar a cada uno de tus colaboradores hacia el desarrollo de actividades que involucren sus fortalezas características. Si eres dueño de empresa orienta la escogencia de tus trabajadores cuyas fortalezas características sean coherentes con el trabajo que desempeñarán.

Cualquier trabajo puede convertirse en una vocación y cualquier vocación en un trabajo. El trabajo es satisfactorio por derecho propio, ahora cuando se convierte en el desarrollo de una vocación es inspirador y te eleva al más alto de los escalafones en la pirámide de Maslow, la Autorealización. Esta es la gran diferencia entre tener un trabajo, una profesión o una vocación.

Que diferente sería levantarnos cada mañana para hacer aquello que más deseamos hacer y de paso llamarlo trabajo. Sabes de quien depende que eso sea así: de ti!!

     Ludmila Reiner

Coach Profesional

Trainers en PNL

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *