Pensamiento, verbo, transformACCIÓN.

¿Un trabajo, una carrera o una vocación?
31 julio, 2017

Pensamiento, verbo, transformACCIÓN.

Este fin de semana desperté con esa motivación de quien cree que  va a escribir el legado de su vida, subí el cerro que está cerca de casa para inspirarme aún más, llegué a casa a desayunar y al colocarme frente al ordenador no conseguía escuchar mis pensamientos, una música ensordecedora proveniente de algún vecino no permitía que esa “motivación” con la que había amanecido tomara forma…

Respiré profundo y decidí transformar la situación en una oportunidad para vivir desde el ejemplo y no solo escribir sobre lo que las personas deben hacer. El poder de la comunicación asertiva permitió que volviera a escuchar al carpintero que tan dulcemente picotea el árbol que está frente a mi casa.

Esto me dio la posibilidad de tener un momento de reflexión y gracias a ese evento conseguí fácilmente el tema que hoy quiero abordar.

Mi primer pensamiento en ese momento fue “por culpa de esta persona no voy a poder realizar mi objetivo”, que fácil es culpar a otros de lo que nosotros no queremos asumir, cuantas cosas están al alcance de nuestras manos y nuestra decisión es dejar fuera la responsabilidad en vez de asumir el poder de la acción.

Martin Seligman en su libro “La autentica felicidad” nos explica cuál es la diferencia entre las personas optimistas y las personas pesimistas, en esta oportunidad yo voy a ir un poco más lejos y decir, la diferencia entre quien solo va a la acción y quien va a la transformACCIÓN. Seligman nos explica bajo cuatro características en que bando nos encontramos:

  1. El optimista ve la situación como un hecho pasajero, su duración está definida en el tiempo, mientras que el pesimista lo ve como algo eterno.
  2. El optimista entiende el proceso desde lo selectivo, define con quien, donde y cuando sucede el problema. El pesimista lo engloba en la totalidad de su vida, entorno y tiempo.
  3. El optimista procesa la información, la compara con la totalidad de su vida y la define como un hecho aislado, el pesimista se dice “porque todo lo malo me pasa a mí”.
  4. El optimista comprende que su vida es SU RESPONSABILIDAD, por lo tanto tiene el foco de control dentro de sí mismo y esto le permite la transformACCIÓN, mientras que el pesimista solo busca culpables fuera y pasa a la acción (negativa) LA QUEJA, LA RABIA, LA AGRESIÓN.

 

“Los avances más sensacionales del siglo XXI ocurrirán no por el desarrollo tecnológico sino por la expansión del concepto de lo que significa ser humano”

John Naisbit

 

Todos sabemos que en algún momento de nuestras vidas hemos estado en ambas posiciones, pensar que siempre tendremos pensamiento, verbo y transformAACIÓN, es vivir en un mundo irreal, ahora bien el trabajo radica en hacernos cada vez más conscientes de estas premisas y llevarlas a nuestro día a día. ¿Cómo hacerlo? Existen algunos pasos que en mi experiencia han funcionado tanto para mí como para mis clientes, te garantizo que siguiéndolos de forma metódica vas a conseguir cada vez mejores resultados:

El primer paso, reconocer mis pensamiento, hacer un balance consiente de cuantas veces estos son negativos y cuantas veces son positivos. Resistirme a reconocer lo que no estoy haciendo bien es resistirme al dolor, a la molestia que provoca no estar en lo cierto y esto solo dará a la larga más sufrimiento. Para que haya cambio debe haber una herida narcisista, debe haber un “darme cuenta”, un “lo que estoy haciendo no me hace feliz”. “El duelo es el arquetipo de la trasformación, la matriz de la transformación” Gutmann e Iarussi.

El segundo paso, querer cambiar, si no hay un bien mayor para lo que quiero emprender, si no hay ganas de hacerlo, si no hay interés en ello, simplemente no voy a lograrlo. Si ya reconocí que no genero pensamientos adecuados y que estos solo envenenan mi vida, la estancan, el siguiente paso es crear el hábito de buscar lo bueno de cada cosa, situación o persona. Vivir desde el agradecimiento ayuda enormemente a esto, si cada día al levantarte dedico un pensamiento positivo a ese primer instante de consciencia, si doy gracias por el simple hecho de respirar, moverme, ver, oler…mi entorno comienza a tener otra perspectiva, aumenta mi lucidez mental, el entusiasmo, la determinación, el optimismo y la alegría. Cuando se entrevistó a un grupo aleatorio de personas sobre su índice de felicidad, particularmente las enfermeras de un hospital de niños con cáncer fueron las más felices y su argumento fue que al ver el dolor y el sufrimiento tanto de niños como de sus familiares ante la muerte, ellas podían comprender lo afortunadas y agradecidas que están con la vida. Cambio mis lentes y comienzo a enfocar todo lo que tengo y no aquello que me falta.

“La gente no se resiste al cambio, se resiste a ser cambiada”

Peter Sergen.

El tercer paso, si soy dueño de mis pensamientos, entiendo la responsabilidad de mis acciones como mi mejor opción de vida y la solución a todos mis problemas, entonces mis palabras,  mi verbo se enlaza con esos pensamientos y comienzan a generar una transformAACIÓN , como una vibración que se expande generando un ambiente propenso a más tolerancia, flexibilidad y aceptación. Lo que yo soy, yo lo atraigo.

Cuando lo que pienso, lo que digo y lo que hago están alineados allí hay congruencia, allí hay tranformACCIÓN,

Cuando alguien me dice “Si todo esto se lee muy bonito, pero…” la respuesta es buscar espacio de aplicabilidad, no los límites de praticabilidad, elimina los “peros” y conecta tus oraciones con “y”, no siempre vas a estar motivado, es como el cuento de quien fue primero el  huevo o la gallina, hay momentos donde tendrás que funcionar por determinación, voluntad y disciplina, entrenar tu mente para generar el cambio entre el pensamiento negativo y el positivo y más temprano que tarde verás como la motivación resurge.

Sabes que es lo mejor de celebrar cada triunfo en este paso a paso, que te garantiza que estás avanzando, que ves hacia atrás y entiendes que la actitud positiva y generadora se construye día a día y que tu si puedes hacerlo. Cada día se convierte no en un desayuno, sino en un festín, no en una ruta al trabajo, sino en tu mejor opción de vida, no en llegar a casa, sino a tu hogar.

“Tres maneras de obtener sabiduría, por reflexión, que es la manera más noble, segundo por imitación que es la forma más fácil y tercero por experiencia que es la forma más amarga”

Confucio

 

Ludmila Reiner

Coach Profesional Certificado

Trainer en PNL

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