Deshojando margaritas… La ecuación perfecta entre el SÍ y el NO

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Deshojando margaritas… La ecuación perfecta entre el SÍ y el NO

Hands with daisy

Carmen es la directora general de una empresa muy exitosa, su escritorio siempre está perfectamente ordenado, su puerta abierta a todo el que la necesite, solo con preguntar algo de la empresa, ella saca sus cuadros estadísticos y genera la matriz necesaria para dar la respuesta exacta, sin el mínimo error. Trabaja los sábados y el domingo a veces, si en casa no está ocupada, pasa unos minutos por la oficina a ver si todo está marchando bien. Este año no fue al viaje que había planificado con su familia porque coincidencialmente unos contenedores llegaban en la misma fecha. Se dice a sí misma “Que todo salga perfecto depende de mí, si me hubiese tomado ese tiempo para vacacionar, tal vez no habría salido todo tan bien como salió, de hecho este año los objetivos financieros de la empresa fueron superados en un 12 %, así que el sacrificio personal, compensa por los logros organizacionales”… a sus espaldas, el personal la llama “la iluminada” todo lo sabe, todo lo controla.

Carlos es gerente de RRHH de una empresa, es una persona que se ve con mucho compromiso, amable, agradable y le gusta ser afable en su relación con otros. Tiene un escritorio sencillo y está lleno de documentos, papeles, trabajo acumulado, todos saben que pueden contar con él, que tal vez demore un poco más de lo normal, pero siempre terminará haciendo cualquier favor. Él decía: “Sé que no puedo comprometerme con todo, que tengo que decir que NO, pero es más fuerte que yo y digo Sí aunque no quiero”. Su vida familiar se ha convertido en un desastre porque pasa demasiadas horas en la oficina terminando todos los compromisos suyos y de sus colegas…

Parecieran ser dos personas totalmente diferentes, cuando en realidad las une una misma limitante: el no saber cuándo decir SI y cuando decir NO.
Decir que “no” reafirma nuestros límites, define los horizontes y las posibilidades que tenemos de acción, reactiva nuestra capacidad de decidir por nosotros mismos, pone un freno al poder que tienen los otros sobre nuestra vida empoderándonos para ser las autoridades de nosotros mismos. Esto implica que cuando no disponemos de recursos para decir que No, tampoco tenemos poder, autorizando a otros para ejercer poder sobre nosotros, limitando el ejercicio de la voluntad independiente. No importa como disfraces tu incapacidad de decir que NO, ya sea bajo la máscara del altruismo o la máscara del controlador, la consecuencia es la misma, la pérdida de capacidad de decisión.

¿Sentiste alguna vez que pareciera que todos hacen lo que desean contigo? ¿Sentiste esa falta de poder sobre ti mismo? Si tu respuesta es afirmativa, entonces lo notarás en todo aquello que quisieras hacer pero no lo estás haciendo por alguna razón aparentemente justificada: “Quisiera ir al gimnasio pero no puedo porque tengo que….”, “Me encantaría salir de vacaciones pero no puedo porque me pidieron….”, “Iba a invitar a mi esposa a cenar pero no voy a poder porque antes de salir del trabajo me dijeron…”. Si no tienes tiempo para lo que quieres o te gustaría es altamente probable que tengas dificultades para decir que NO y tienes el Sí fácil. Una “patología” que se evidencia también fuera de las empresas. Cuando decimos que Sí sin quererlo ni desearlo cedemos una parte de nuestra libertad y nos incapacitamos para tomar otras decisiones.

Mientras que decir siempre que SÍ nos pone a las órdenes del otro, el decir que NO nos pone a nuestras propias órdenes. Cuando decimos siempre que sí quedamos bien ante otros pero quedamos mal ante nosotros mismos. Cuando decimos que Sí a otros puede que nos estemos negando a nosotros mismos. Pero lo más grave es que quizás estemos negando algo más: tiempo de calidad con la familia, con los hijos, con la pareja. Un tiempo del cual nadie se puede hacer cargo por nosotros.

Irte al otro extremo y decir siempre NO, tampoco es la solución ya que terminarías siendo una persona egoísta, sin conexión o participación con tu entorno.

Existe una medida balanceada entre responder SI o NO y esta medida está directamente vinculada a tus valores y necesidades. Piensa en esa escala, da prioridad a los primeros escalafones dentro de esa jerarquía y rellena con las pequeñas situaciones, compromisos que hoy te roban tu tiempo.
Cuando asumimos una respuesta de SI o de NO, debemos saber que es un compromiso, lo importante es definir con quien estamos más comprometidos con los otros o con nosotros mismos.

Saber decir NO en un momento determinado, es porque estás abriéndote la posibilidad a un SI mayor que responde a tus verdaderos objetivos a largo plazo y no a una condición específica que solo determina el momento.

Entonces, a partir de hoy, en vez de deshojar la margarita para saber cuál es la respuesta adecuada, toma las riendas y ve como una flecha bien direccionada atrás de todo aquello que te saca una sonrisa desde el corazón.

Ludmila Reiner
Coach Profesional Certificado
Máster Trainer´s en PNL

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